Nombre: Fabiana Alejandra Ibarra Lidón
Edad: 49
Lugar de nacimiento: Buenos Aires
Familia: Casada con Marco , mamá de Julián
Partido Político: PSOE
Cargo en el Equipo de Gobierno: Concejala de Bienestar Social, Accesibilidad, Igualdad, Dependencia y Mujer, Tercera Edad y Gente Mayor

Retomamos la sección Muy Personal con una entrevista íntima y cercana a la concejala socialista Fabiana Ibarra, la última en sumarse a la Corporación Municipal. Esta luchadora argentina que ya tiene a Torrevieja en el corazón, nos habló emocionada de su infancia, de su familia y de cómo la acogió nuestra ciudad cuando ella, su marido y su hijo pequeño llegaron hace ya 15 años. Descubre en estas páginas la historia personal de Fabiana Ibarra.

VISTA ALEGRE: Fabiana, sabemos que eres argentina, ¿llevas mucho tiempo aquí en Torrevieja?
>> FABIANA IBARRA: Bueno, yo ya me siento de Torrevieja porque hace 15 años que vivo aquí. Cuando vine a España, vine directamente para Torrevieja, no es que fuese a Madrid, ni a Barcelona… No, yo vine a Torrevieja. O sea, los 15 años los he pasado aquí. Mi hijo vino con 3 añitos, está súper adaptado a la ciudad y no se quiere ir a ningún lado que no sea Torrevieja porque ya tiene sus amigos y su vida aquí y le gusta mucho. Y nosotros también estamos muy a gusto.
Los comienzos son difíciles siempre, porque cuando llegas a un lugar todo es nuevo, por más que mi familia es toda española, porque mi madre es catalana, mi abuela era de Murcia y mi abuelo de Cartagena, de Barrio Peral. O sea, que en mi casa yo siempre tuve un ambiente de costumbres y tradiciones muy de aquí. Pero así y todo hay cosas que no son iguales. Yo siempre digo que, por más que hablamos el castellano, no lo hablamos igual. Entonces hay cosas que al principio nos llamaban la atención o no entendíamos lo que nos estaban diciendo. Algo muy simple como el verbo “currar”. En argentina currar es robar. Entonces, cuando alguien me decía “hoy he currado…”, yo no decía nada y esperaba a ver por dónde salía.
A mí Torrevieja me gusta mucho, yo no soy muy de ir a la playa, pero me siento cómoda, tenemos ya muchísimos amigos, conocemos mucho a la gente… Yo, cuando recién llegué aquí, trabajé limpiando y cuidando gente mayor. Por más que mi marido y yo somos los dos profesionales, vinimos a trabajar, no vinimos a que nadie nos regale nada. Y con mucho trabajo, con mucho, mucho trabajo nos empezamos a implicar cada vez más. Después empecé a dar clases de informática en ‘Königin’, una academia de inglés, y conocí a muchísima gente, la gran mayoría gente mayor. Me llevo muy bien con la gente mayor, tengo muy buena relación con ellos y, aparte, me gusta dar clases. Y después puse mi academia, pero con la crisis tuve que cerrarla.

>> V.A.: ¿Cómo te recibió la ciudad, cómo te sientes aquí?
>> F.I.: Al principio fue difícil. Me ayudó y tuve muy buena relación con gente de Torrevieja de toda la vida, con gente mayor. Y eso me ayudó mucho. Pero al principio fue complicado.

>> V.A.: ¿Te gustaría hablarnos un poco de tu familia?
>> F.I.: Al mes de estar viviendo aquí me traje a mi madre porque mi marido y yo estábamos trabajando en un bar y no tenía con quien dejar a mi hijo Julián. Se hacía muy difícil porque uno venía con esa idea de allí de la policía, de no confiar en nadie. Entonces, el nene estaba con nosotros en el trabajo y la verdad, nos daba miedo, esa paranoia de madre, de “nos lo van a robar”. Pero la verdad, tuvimos mucha ayuda de mucha gente de aquí, que nos echó una mano muy grande y les estoy muy agradecida.

>> V.A.: ¿Cómo surge la posibilidad de entrar en política y esto es lo único que vamos a hablar sobre el tema?  Porque es un cambio muy grande que supongo que influye mucho en tu vida personal.
>> F.I.: En Argentina el tema de la política siempre está muy latente. Los argentinos somos muy de hablar de política. Mi madre, al tiempo de estar aquí, se vuelve a casar con un torrevejense que es socialista, que había estado en Comisiones Obreras, una persona que siempre ha luchado mucho por los derechos de los trabajadores… Y hablando con él surgió la posibilidad de empezar a militar en el PSOE y ahí fue donde conocí a Ángel Sáez –Secretario del PSOE de Torrevieja–, yo le digo mi papá, porque para mí es mi papá. Al tiempo de estar militando fue cuando Ángel vio que estaba implicada y me ofreció formar parte de la ejecutiva, lo que para un extranjero es algo que se valora y se aprecia mucho. Y hasta el día de hoy tenemos muy buena relación, nos llevamos muy bien.

>> V.A.: ¿Cómo fue Fabiana Ibarra de pequeñita? ¿Cómo era esa vida familiar allí en Argentina, qué te gustaba hacer?
>> F.I.: Yo siempre estudié mucho, soy profesora de Bellas Artes, me gusta mucho todo lo que tiene que ver con el arte, la cultura, la música… De pequeña hacía equitación con mi hermana. Saltábamos para la Escuela de Caballería del Ejército de Argentina, porque mi padre era entrenador de caballos de polo. Allí las casas son muy grandes, tienen mucho terreno y mi padre, que se sacrificaba un montón para darnos todo, viendo que nos gustaba nos había comprado un caballo y nos había montado la pista ahí en casa. Pero él siempre nos decía “yo hago el sacrificio, pero ustedes también”. Entonces, nosotras nos encargábamos de darle de comer al caballo, de limpiarlo y de tenerlo todo en orden. Me turnaba con mi hermana, nos llevamos 6 años, yo soy 6 años mayor que ella.

>> V.A.: Háblanos de tu formación. He leído en tu currículum que te has dedicado a las nuevas tecnologías y la informática…
>> F.I.: Sí, sí. Hice cursos de informática y diseño gráfico. En todo aquello que me gusta o tengo alguna motivación, intento meterme más, soy un poco obsesiva con las cosas. Todo lo que trato de hacer, intento hacerlo lo mejor posible. Y creo que para hacer las cosas bien, te tienes que formar mucho, si no nunca vas a conseguir hacer las cosas todo lo bien que puedes. La formación es importantísima y nunca hay edad límite para formarse.

>> V.A.: En un futuro alternativo, ¿a qué crees que te dedicarías?
>> F.I.: Me hubiera encantado ser pianista. Y siempre digo que, si tuviera mucho dinero, pondría un albergue para animales, porque son tan agradecidos, no tienen envidia, rencor, ni odio. Yo lo veo en mi perrita, que la sacamos de lo que en su momento era la perrera y venía de una familia que la maltrataba. No te explicas cómo alguien puede actuar así, y eso que aquí en Europa no se ve lo mismo que en Latinoamérica, que es horrible.

>> V.A.: ¿Dónde te ves dentro de 10 años?
>> F.I.: Pues no lo sé. Yo soy una persona que me gusta mirar con futuro pero también, por muchas cosas que me han pasado en la vida, sé que hay que mirar mucho el presente. Intento ponerme metas a corto plazo, porque la vida, últimamente, tiene unos vuelcos tan grandes, pero tan grandes… Pretendes poder continuar con tu proyecto personal, tener una estabilidad económica, ver a tus hijos bien, seguir con tu pareja, pero no sé dentro de 10 años.

>> V.A.: Estás a cargo de la concejalía de la Mujer, ¿te consideras feminista?
>> F.I.: Sí, me considero feminista, no soy fanática, pero soy feminista.

>> V.A.: Es que ya me da miedo mencionar el término “feminista” porque está tan mal usado, que la gente le tiene pavor…
>> F.I.: Porque la gente piensa en los extremos. El problema es que vivimos en una sociedad en la que hasta las mismas mujeres son machistas porque, indirectamente, la misma sociedad te lleva a eso. Mamá es la que se encarga de los chiquitos, de la compra… Pero en mi casa siempre nos hemos distribuido el trabajo. Yo siempre he trabajado muchas horas, al igual que mi marido. Entonces, a mi hijo lo hemos enseñado desde pequeñito a que sepa cocinar, hacer su cama, las cosas básicas que corresponde que haga cada uno. Y el respeto, que si llega uno antes, hace la comida. No tiene que ser siempre mamá la que lo hace. Y en cuanto a mi marido, él es un fuera de serie, ayuda muchísimo en casa, es una persona muy compañera. Se nota, ¿no? Siempre vamos juntos. Hace 23 años que estamos juntos y nos llevamos fantástico.
Pero me duele, por ejemplo, que una mujer tenga que ir caminando detrás de un hombre; me parece terrible que el hombre tenga la voz cantante y la mujer diga sí, sin pensar lo que pueda llegar a opinar ella; o que en un matrimonio se tenga que seguir conviviendo porque estén los hijos de por medio. No sé, esas cosas no las veo.

>> V.A.: Un referente, ¿en qué espejo te miras?
>> F.I.: Yo tengo varios referentes. Por un lado a mi mamá. Ella sufrió mucho, la pasó muy mal con mi papá, y aquí pudo conseguir rehacer su vida. Luchó mucho por eso. Por otro lado tengo a mi marido, que es un luchador nato. Y por último, a mi papá, pero a mi papá de aquí –Ángel Sáez–, que es una persona que siempre se ha preocupado mucho de ver qué necesita la gente, de ponerse en el lugar de los demás y de tratar de poder hacerlo lo mejor posible. Y yo, desde donde estoy, intento dar siempre todo. Yo sé lo que es ir a un lugar donde no conoces a nadie y pasarlo mal, pasarlo realmente mal. Y por eso, cuando va la gente a Servicios Sociales, trato de atender a todo el mundo, de escucharlos, de ver todos los problemas y, dentro de lo que yo puedo, tratar de solucionar el problema. Muchas veces no se puede, porque en la Administración hay cosas que se pueden y cosas que no, pero siempre estuve muy implicada con todo eso.

>> V.A.: ¿Qué causa social te toca especialmente el corazón?
>> F.I.: Es terrible que en un mundo donde hay tanta gente muriéndose de hambre, se tire comida; que no se eduque a la gente para que pueda tener otros medios que no sea solamente ir y decir “vengo a pedir una ayuda”. Creo que todo eso tendría que estar más centralizado y yo lo que haría sería tener un lugar, tal vez una fundación u ONG, que se centre más en concienciar a la gente, por ejemplo, los grandes supermercados que tiran tanta cantidad de comida. No me gusta el “dar por dar”, me gusta el “algo a cambio”. Porque es lo que hace que la gente no sienta que le están dando una limosna, que se sienta útil. Trataría de concienciar a los grandes, que son los que manejan el mundo, de que habría que ser un poquito más humanos.

>> V.A.: ¿Qué hace inmensamente feliz a Fabiana Ibarra?  
>> F.I.: Mi familia. Mi hijo, mi marido.

>> V.A.: Esa era la parte fácil de la pregunta. Te la tenía que hacer para llegar a la parte buena: ¿que la enfada de verdad?  
>> F.I.: La mentira. Es terrible, es algo que no tolero bajo ningún punto de vista, me supera. Me hace muchísimo daño y no lo concibo, no logro entender que se pueda mentir descaradamente sin pensar en las consecuencias. Y el maltrato, yo creo que el respeto es algo indispensable. Siempre digo que tienes que tratar a los demás acorde a como quieres que te traten. No puedes, bajo ninguna circunstancia, y menos desde el lugar en el que estamos nosotros, no tener empatía con la gente, con la persona que tienes delante.

>> V.A.: Un lugar donde te gustaría viajar.
>> F.I.: A Roma o Egipto. Me fascinan por su cultura. |