Los cambios en los hábitos de consumo están transformando también las calles de las ciudades. Algunos establecimientos desaparecen, mientras otros locales encuentran usos completamente diferentes a aquellos para los que fueron concebidos.
Coworkings, estudios creativos, academias, showrooms, talleres y negocios híbridos forman parte de un paisaje comercial en evolución.
Un mismo espacio, diferentes actividades
El concepto tradicional de local comercial era sencillo: un espacio destinado a exponer y vender productos.
Hoy existen negocios mucho más difíciles de clasificar.
Una cafetería puede funcionar también como espacio de trabajo. Una tienda de decoración puede organizar talleres durante el fin de semana. Una marca nacida en Internet puede abrir un pequeño showroom para permitir que los clientes conozcan físicamente sus productos.
El establecimiento deja de tener una única función.
Las marcas digitales descubren el mundo físico
Resulta especialmente llamativo el movimiento de algunas empresas nacidas completamente online.
Después de crecer a través de Internet, determinadas marcas deciden abrir espacios físicos temporales o permanentes.
El objetivo no siempre es vender directamente.
Poder tocar un producto, probarlo y hablar con alguien de la empresa genera un tipo de relación que sigue siendo difícil de conseguir exclusivamente mediante una web.
Por eso han ganado popularidad formatos como las tiendas temporales o pop-up stores.
Coworking y nuevos modelos de trabajo
El crecimiento del trabajo remoto ha abierto además otra posibilidad para determinados espacios.
No todas las personas quieren trabajar permanentemente desde casa y tampoco todas las empresas necesitan grandes oficinas.
Los coworkings ofrecen una solución intermedia y han favorecido la aparición de espacios profesionales de diferentes tamaños.
Algunos se dirigen específicamente a autónomos, mientras otros están especializados en sectores creativos o pequeñas empresas.
Calles que cambian con la economía
La transformación de los locales comerciales funciona también como un reflejo de la economía.
Cuando cambian nuestros hábitos de compra, trabajo y ocio, cambian los negocios que encontramos al caminar por la ciudad.
Probablemente continuaremos viendo nuevos formatos difíciles de encajar en las categorías tradicionales.
Y puede que esa flexibilidad sea precisamente una de las características principales del comercio urbano de los próximos años.

