Durante años se habló de Internet como el gran sustituto de la tienda tradicional. Sin embargo, el desarrollo del comercio electrónico está produciendo un fenómeno aparentemente contradictorio: algunas marcas digitales quieren ahora encontrarse físicamente con sus clientes.
Tiendas temporales, eventos, showrooms y establecimientos propios permiten trasladar una marca nacida en una pantalla al mundo real.
Comprar sigue siendo una experiencia física
Existen productos relativamente sencillos de adquirir por Internet.
En otros casos, los consumidores quieren probar, tocar, comparar tamaños o comprobar materiales.
La moda, el mobiliario, la cosmética o determinados productos tecnológicos son buenos ejemplos.
Una tienda física elimina algunas de las dudas habituales de la compra online.
No todo consiste en vender
Los espacios físicos pueden cumplir además una función puramente relacionada con la marca.
Una empresa puede organizar un evento para presentar un producto, reunir a su comunidad o generar contenido para redes sociales.
La rentabilidad del espacio ya no depende exclusivamente de las ventas realizadas dentro del establecimiento.
Puede influir también en compras posteriores realizadas por Internet.
El modelo híbrido
Cada vez tiene menos sentido analizar el comercio electrónico y el físico como mundos independientes.
Un usuario puede descubrir una empresa en redes sociales, visitar después una tienda, comparar precios desde el móvil y finalmente realizar la compra desde casa.
Otro consumidor hará exactamente el recorrido contrario.
Las empresas tratan de estar presentes en todos esos momentos.
Lo físico no desaparece: cambia su función
Internet ha transformado definitivamente el comercio, pero eso no significa que las tiendas vayan a desaparecer.
Su función está evolucionando.
En algunos casos serán puntos de venta. En otros, centros de recogida, lugares de atención al cliente, showrooms o espacios destinados principalmente a construir marca.
El futuro probablemente no obligará a escoger entre comercio físico o digital.
La verdadera competición estará en conseguir que ambos funcionen como una única experiencia.

